sábado, 29 de mayo de 2010

Marcando la diferencia.

Aprendí desde chica que en los pequeños gestos se conoce a las personas.
Una mirada, un gesto, una frase al pasar dicen mucho más que grandes discursos y gestos grandilocuentes.
Cuantas veces al ver a un chico con capucha agarramos la cartera. Cruzamos la calle si vemos un grupo de jóvenes escuchando cumbia en una esquina. Lo más lindo que son los mismos chicos que se sientan en nuestras aulas hartos de oír cosas que no les interesan. ¿Por qué les tememos?
Si supieran los sentimientos de esos chicos, los maravillosos dibujantes que suelen ser, lo rápidos para resolver cuentas o la mirada profunda que tienen del mundo. Lo maduros que son para la edad, la experiencia que la vida les ha dado Si supieran que muchos juntan las monedas para llevarle a su mamá porque es sábado y ese día no sale a limpiar casas por hora, si supieran lo bueno que son con sus compañeros que ayer no comieron (Nunca supe como saben quién comió el día anterior si nunca se habla de eso)
Sé que muchos se vencen y delinquen pero sé que la escuela a marcado muchas veces la diferencia.
Por eso aspiro, aunque muchas veces no lo logremos , a que la Argentina forje una escuela de la esperanza, que sea movilizadora de nuevas prácticas que sean para todos de verdad. Donde se escuche, se lea, se piense, se cuide, se instruya para la vida y se incluya
Por eso amigo argentino cuando veas un joven con capucha, míralo con respeto porque detrás hay una persona que no conocés y que tal vez con su postura solo está pidiendo a gritos ser incluido en alguna parte. Eligió esa porque es la más fácil y la de su entorno pero tal vez, si está en tus manos, puedas marcar vos también la diferencia
Esperanza…. Solo eso hace falta para empezar a cambiar

sábado, 22 de mayo de 2010

Todos los niños son iguales?

Siiiii, lo que cambia es lo que se les ha enseñado. Desde el mismo día de su nacimiento aprenden. Aprende si los aman, si lo cuidan, si les importa a sus familiares o si tendrá que luchar por sobrevivir cada día.
Mis alumnos salen a cazar para poder comer cuando "no hay escuela".
Son ricos en vida al aire libre y muy pobres en proyectos. Siempre piensan que no pueden, que no valen, que no son. Muero por abrazarlos fuerte y demostrarles que me importan, pero otra cosa que no les enseñaron es a abrazar y dar y recibir afecto.
Recién llevo un mes con ellos y me siento motivada por ayudarlos y para eso no puedo sola. Necesito gente idealista como yo, que crea que con amor y trabajo todo puede cambiar.
Que hay que abrir las ventanas para que entre el sol y que es hermoso estar vivo.
No les pido que me den lo que les sobra sino que den lo que a mis alumnos les hace falta.
Necesitan cercar los pozos ciegos que fueron tapados sin cuidado y reparas los techos para que los hermosos libros que les han donado no sigan tirándose a la basura por estar arruinados por el agua.
Si alguien me escucha, si a alguien le importa, que me escriba.
Gracias igual si se tomaron el tiempo para leer lo que escribi
Andrea